En los Juegos Olimpicos de Berlin de 1936 hubo grandes campeons que quedaron en un discreto segundo plano por la poderosa figura del “Antílope de Ébano”. Sin duda, la estrella de los Juegos fue James Cleveland Owens (Jesse es como suenan en ingles las siglas J.C.). Esbelto, elegante, siempre sonriente y amigo de todos, Owens se ganó la simpatía del público alemán.
Nieto de esclavos e hijo de recolectores de algodón, era el penúltimo de once hermanos de una pobre familia que luchaba por la supervivencia en un intolerante ambiente racista. Con 1.78 metros de altura y 72 kilos de puro músculo, estaba llamado a ser el más grande.
Aunque nacido en Alabama en 1913, pronto su familia se trasladó a Cleveland (Ohio). En clase de gimnasia, el entrenador Charlie Riley lo vio correr y se ofreció a entrenarlo. Como, entre las clases y el trabajo, no tenía tiempo decidieron entrenar a las cinco de la madrugada. Entró en el equipo de su insituto y pronto comprobó la segregación racial al viajar y ver los carteles de “sólo para negro” en hoteles y vagones de tren. En 1934 es becado por la Universidad de Ohio. En el 35 se casó con Ruth Salomon y trabajó de mozo, de cuidador de piscinas y de vendedor de gasolina, pero ni un solo día dejaba de entrenarse. Read the rest of this post »



